4 de septiembre de 2009

Lo peor que me ha pasado fuiste tu

Lo peor que pasó en mi niñez fue haber conocido a: Rodolfo, alías “Fleko. Cada viernes nos hacía transpirar, correr, tocar nuestros pies, aunque para algunos era imposible, castigarnos con vueltas y quitarnos el fulbito, básquet y vóley, por no decir mejor de su clase, en pocas palabras el profesor de educación física.

¿Qué te hemos hecho?, me preguntaba cada vez que mis patillas eran bruscamente levantadas hacia al cielo o cuando recibía un “liguero” cocacho que proponías cuando soltaba una carcajada por aquel ridículo ejercicio que querías que imitemos. No creo que sea ocioso, ni mucho menos holgazán, entonces por qué cuando no imitaba a la perfección los ejercicios que pedías me castigas con vueltas a la cancha, ¿acaso no entiendes que para las personas altas de piernas largas le es sumamente difícil imitar a otra que sólo mide “1.20”?

No quiero terminar sin antes decir: gracias Rodolfo, pues debido a ti perdí todo interés hacía los deportes, llevándome a conocer programas de edición y toda labor que no requiera un esfuerzo físico, gracias.

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