Supongo que tengo que escribir acerca del aroma del café. Del olor del pasto fresco después de la lluvia o de la cajita musical que se encontraba en la casa de algún abuelo ¿no? Siempre todo te lleva de regreso a la casa de los abuelos. Debe ser porque la gente mayor está ligada a los olores raros, fuertes. Un amigo tiene la teoría de que esto es así porque los ancianos son personas en descomposición. A mí no me da risa. Mi papá es viejo. Muy viejo.
Uno de los olores que más recuerdo y extraño de cuando era chibolo era el olor de la casa de mi abuela, así que supongo que no soy tan original después de todo. El sitio olía como si entrarás a un closet apolillado. Era una mezcla de madera vieja y naftalina. Todo el interior de la casa estaba conformado sustancialmente por madera: Los pisos, los muebles, incluso había una radio antigua de madera que era prácticamente otro mueble. En los cajones habían crucigramas a medio llenar y discos de vinilo. La gente tiene que llenar los cajones con algo.
Mi abuela murió hace algunos años. Fue un momento bastante triste y yo para variar me porté como un patán. Fui al velorio con cara de que le estaba haciendo un favor al mundo. Estaba molesto y equivocado. Espero haber madurado desde entonces.
Hace poco más de un año tuve una pelea fuerte en mi casa y me botaron. Terminé viviendo unos meses en la casa de mi abuela. Volver a sentir el olor, pisar la madera vieja, escucharla crujir. Suena estúpido pero sentí como si alguien me estuviera cuidando. La casa queda en una zona residencial de San Isidro. Pronto la van a demoler y van a construir un edificio. A mi familia le van a dar un buen precio y probablemente un departamento. Pero ya no estará hecho de madera.
4 de septiembre de 2009
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