5 de septiembre de 2009

Lo peor que me ha pasado has sido tú

Gracias. Debido a tus constantes apoyos de opresión y dedicatorias caóticas, soy ahora un ser (más) inseguro que antes.
He podido desarrollar TICS nerviosos a causa de las angustias que tenía, por tratar de hacer algo bien, y no quedar - como tú decías - como un mediocre.
Mis manos tiemblan y se ponen más sudorosas cuando tengo que realizar cualquier acción, ya que los movimientos me recuerdan a los años que tuve que pasar junto a ti.
Se podría decir que hay algo rescatable en los años que transcurrieron (viéndote gritarme), pero no: supe desarrollar vergüenza de mi contextura y mi personalidad.
Sin embargo, me volví fuerte: tomé los elementos desastrosos y me reinventé: me siento mejor y puedo desenvolverme donde sea.
Y, es que sí, lo peor que me ha pasado has sido tú: tú con tu gran soberbia, con tu incapacidad de hacerme tenerte confianza y sentirme seguro cerca de ti.
He desarrollado incomodidad conmigo mismo y he tenido necesidad de modificar mi forma de ser para ajustarme a una realidad planteada por ti, en tus tiempos...
He anclado mis limitaciones físicas a un modo de sólo querer demostrar lo bueno que soy por dentro (porque aunque tú decías que yo era un inútil, me percaté que soy bueno) y desarrollar mis limitaciones para convertirlas en virtudes.
Espero que con todo lo dicho, te des cuenta que no has causado en mí más que un dolor decepcionante, que, poco a poco, surge en virtudes de mi cuerpo.

Tú eres lo peor que me ha pasado, profesor de Educación Física (Atilio Núñez).

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